Dos personas caminando distantemente

Amar no alcanza: sobre el deseo y la costumbre

Llegan diciendo que ya no sienten nada, pero cuando uno pregunta un poco resulta que se quieren. Se cuidan, se conocen, se acompañan. Hay ternura. Lo que no hay es deseo.

Y eso confunde muchísimo, porque nos enseñaron que el amor y el deseo son la misma cosa, y no lo son.

Necesitan cosas distintas

El amor tiende a la cercanía. Quiere saber, cuidar, previsibilidad, casa. Cuando funciona, produce algo parecido a un hogar.

El deseo funciona al revés. Necesita algo que no se termina de tener. Un margen de misterio, un resto que no se conoce. El deseo se sostiene de una falta.

Entonces el amor construye exactamente aquello que al deseo lo apaga. No es un accidente ni un defecto de tu pareja: es una tensión que traen los dos de origen.

Cuando el otro deja de ser otro

Lo que suele pasar en las parejas largas no es que la persona se vuelva menos atractiva. Es que se vuelve completamente conocida. Deja de ser alguien y pasa a ser una función: el que hace las compras, la que resuelve lo de los niños, el que ronca.

Y a alguien que ya no tiene afuera no se le puede desear, porque el deseo se dirige a lo que está en otra parte.

Por eso a veces basta una escena mínima para que reaparezca: ver a tu pareja hablando con alguien más, con una soltura que contigo no tiene. Verla desde lejos en una fiesta. Descubrirle una opinión que no sabías. En todos esos momentos vuelve a ser otro, aunque sea por un rato.

Lo que no funciona

Las recetas habituales apuntan al lugar equivocado. Programar la intimidad, hacer más cosas juntos, compartir todo. Casi siempre aumentan la cercanía, que es justo lo que sobra.

Lo que suele reintroducir algo es lo contrario: espacios propios, cosas que uno hace sin el otro y que después cuenta, algún territorio que no se comparte. No para crear misterio artificial, sino para que cada uno vuelva a tener una vida que el otro no controla del todo.

Y a veces sí se acabó

Nada de esto es una obligación de sostener lo insostenible. Hay parejas que se quedaron sin deseo y también sin ganas de recuperarlo, y eso es información.

Pero antes de concluir que se acabó el amor, vale la pena revisar si lo que se acabó fue la distancia.

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