“Donde eso era, yo debo advenir”: la frase más difícil de Freud
Es de las frases más citadas de Freud y de las peor entendidas. La escribió cerca del final de su obra, y en alemán suena aún más seca: Wo Es war, soll Ich werden.
Suele traducirse como “donde ello era, yo debo advenir”. Y así, de golpe, no dice gran cosa. Vale la pena desarmarla.
“Eso”
En alemán, Es. Es el pronombre neutro, el que se usa para lo impersonal. Lo que ocurre sin que nadie lo haga.
Se tradujo al latín como id, pero la palabra original era más cotidiana y más inquietante. Nombra lo que en ti sucede sin ti: la pulsión, lo que empuja, lo que se te sale, lo que insiste.
Cuando dices me ganó el impulso o no sé qué me pasó, estás hablando de eso.
“Yo”
Ich. Y aquí está el segundo malentendido. No se refiere a tu personalidad, ni a tu identidad, ni a lo que pondrías en una biografía.
Se refiere a la instancia que puede hacerse cargo. La que puede decir algo en primera persona sobre lo que hace.
“Debo advenir”
El verbo werden significa llegar a ser, devenir. No es “reemplazar” ni “controlar”, que es como se suele leer.
No dice: donde estaba el impulso, ponga usted la razón. Dice algo mucho más modesto y más difícil: que ahí donde algo sucedía sin ti, tú puedas llegar a estar.
Lo que quiere decir de verdad
No propone dominar lo que te empuja. Propone dejar de ser un extraño en tu propia casa.
Que eso que te pasa, y te va a seguir pasando, deje de ocurrirte como un clima y empiece a ser algo de lo que puedes decir algo. Que puedas firmar tus actos.
Un análisis no promete que dejarás de sentir lo que sientes. Promete, con suerte, que dejarás de ser un espectador de tu propia vida.
Por eso la frase está en futuro y en forma de tarea. No es un estado al que se llega. Es una dirección.
